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Todo comenzó el 25 de agosto, cuando 4 amigos decidieron pasar una tarde en Cuartillos. Sus nombres eran: Luis, Alberto, Maca, Amalia y Adrián. Bien, quedaron a las 16:35 en un semáforo que estaba en frente de el lugar donde ellos se juntaban diariamente. Cuándo Luis estaba llegando al semáforo, Alberto y Maca estaban esperandolo allí, al rato vino Adrián y nos fuimos a buscar a Amalia, para emprender nuestra nueva aventura hacia Cuartillos. Llegaron a la parada de autubús y esperaron 5 minutos a que viniera, cuándo llegó, se montaron y llegaron a Cuartillos, allí, esperaron sentados a una amiga de Amalia, llamada Lorena, y para matar el aburrimiento, jugaron a las cartas. Ellos estaban sedientos, y fueron a un bar a comprar agua, después volvieron a donde estaban. Siguieron esperando a la hermana de Lorena, Nazaret, pero tardaba mucho y ellos decidieron irse al campo para hacerse fotos. Se hicieron muchísimas fotos mientras venía Nazaret, hasta que ya ella venía, y Amalia y Lorena fueron a buscarla. Mientras tanto, los demás siguieron haciéndose fotos...
Cuando vinieron las otras tres, siguieron haciéndose fotos, hasta que decidieron subir mas arriba, adonde había una casa ''abandonada'' Alberto, Luis y Adrián, fueron muy decididos hasta arriba, y Maca y Nazaret también, pero el problema llegó cuando había una gran grieta, y habían muchos pinchos, pero los niños pudieron saltarla mientras que Nazaret y Maca no pudieron, así que Luis, Alberto y Adri siguieron su camino. Llegaron a la casa ''abandonada'' y se hicieron fotos. Y de repente, Alberto divisó un lago a lo lejos, y se dicidieron a ir. Cuestas abajos, cuestas arriba, un camino muy largo, justo lo que no parecía, llegaron corriendo, se quedaron sin aliento y sin saliva. Al llegar al lago, tocaron el agua y se hicieron fotos. A la vuelta, se lo tomaron mas tranquilo el camino, caminaron mas que andaron, y descansaron mas de una vez, el camino los tenía muertos, y en una de esas que descansaron, les sorprendeió un coche de campo... ¡ESTABAN EN UNA FINCA PRIVADA! El hombre les riñó, pero les dejó ir. Camino abajo, ya estaban mas tranquilos, menos cansados, pero con una gran necesidad de agua, y tuvieron que darse prisa o si no, no cogería el autobús. Al llegar al pueblo, Luis fue directo a comprar dos botellas de agua, las que compartió con Alberto y Adrián. Se la bebieron como nunca antes había bebido agua, ahí aprendieron: El gran valor del agua, los que muchos tienen y la van tirando por el suelo y no la aprecian, cuando hay gente que muere por ella. Esperaron al autobús y se fueron de regreso a Jerez. Aquí termina esta historia real de estos 4 amigos.
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